ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DEL PERRO DE SANGRE
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 Fracaso matutino

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Álvaro García Mateu

Álvaro García Mateu

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Fecha de inscripción : 19/05/2008
Localización : Torrelodones (Madrid)

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MensajeTema: Fracaso matutino   Fracaso matutino Icon_minitimeMiér Oct 01, 2008 10:11 pm

Esta mañana Rita (teckel) y yo hemos fracasado. Os lo cuento.

Salimos temprano por la mañana el tirador, Rita y yo, en una finca de Ciudad Real haciendo caza selectiva (venados malos). A las 8.15 horas, tiramos uno y veo perfectamente con los prismáticos que el tirador le ha roto la mano derecha, probablemente por encima de la rodilla. El venado estaba en una zona adehesada, con jaral bajo, y al tiro pega un arreón y se mete con la mano colgando en una mancha de monte muy alto y muy espeso, de umbría. Allí dejamos de verlo.

Como en este tipo de heridas el bicho suele andar bastante y es raro que se encame, vamos inmediatamente al tiro con la perra. A pesar de que creíamos conocer exactamente la posición del ciervo en el tiro, como suele ocurrir, una vez allí nos desorientamos un poco y no localizamos con certeza el anschuss. Dejo la perra con el tirador porque estoy seguro de que habrá un montón de rastros calientes de entrada y pienso que me va a complicar, y me acerco al borde del monte. Al cabo de un rato, veo por fin unas gotas de sangre y, unos 10 metros hacia dentro una mancha algo más considerable. Parece que en ese punto el venado se paró. Llamo al tirador para que acuda con la perra y empezamos a rastrear. Estas umbrías de los montes de Ciudad Real son horribles para andar. Monte viejo de jara entrecruzada, madroñas, aulagas, todo lleno de piedras ... Si encima estás unido por una correa a un perro excitado, la cosa se complica. Si además no has cogido los guantes, te haces polvo las manos (todavía esta noche me cuesta cerrar los dedos).

Muy poca sangre. Apenas alguna gota aquí y allá, sobre una piedra. Nada visible en la vegetación (aunque la verdad que bastante tenía con mirar al suelo y no pegarme un porrazo o quedarme enredado en el monte). Aunque está todo lleno de trochas y, evidentemente de rastros calientes, parece que la perra va fija y yo, como de vez en cuando veo una gotita, voy animado. Avanzamos así alrededor de 400 metros. El ánimo decae cuando recorremos otros 100 metros sin que vuelva a ver sangre. La perra se pone muy nerviosa, empieza a tirar con fuerza y comienza a jipar bajito. Estoy casi convencido que vamos con el rastro caliente de otro bicho, pero la dejo seguir un rato más. A los 50 metros levantamos algo que, estoy casi seguro, debía ser un jabalí. No consigo verlo pero oigo el arrollón muy cerquita. Susto de muerte. Damos la vuelta y regresamos a la última marca que dejé, en el rastro bueno. Solo encontrar la dichosa marca nos ocupa otros 20 minutos, porque el monte me tapa la cabeza y no veo más allá de un par de metros.

Cuando retomamos el rastro de sangre llevamos ya entre pitos y flautas cerca de dos horas desde que empezamos a buscar el anschuss. Son ya alrededor de las 10.30 y entre el monte hace bastante calor. Rita y yo descansamos un rato, con la lengua fuera (ambos). Además de no traer los guantes, no he traído agua. Fabuloso. Se me olvidó decir que el tirador, con la habitual excusa de "a ver si veo sangre más allá", hace rato que me había abandonado largándome el rifle por si acaso (todavía más "jodío" moverse por allí). Le oía entre el monte de vez en cuando, pero hábilmente mantenía una distancia de seguridad con el equipo de rastreo.

Desde el punto muerto donde perdimos la sangre, hicimos varios intentos en todas direcciones. Siempre cortábamos algún rastro, pero nada de sangre. Dejaba a la perra avanzar 50 o 60 metros y volvíamos al punto de pérdida. Como esperaba, todo lleno de rastros calientes. Con seguridad alguno era el de "mi" venado, pero ¿cuál? Sin sangre, no había certeza y corríamos el riesgo de perder todo el día detrás de un bicho sano. A eso de las 12.00 abandonamos.

Tres horas y media de rastreo, calculo que alrededor de 1.400 metros recorridos entre el monte, paliza curiosa y resultado nulo, pero... ¡siempre hay que intentarlo!

He recuperado una mala foto que tenía de la zona donde rastreamos, para que os hagais una idea.


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